Pues así como lo oyen, fuimos en busca de la centolla de alaska y el cangrejo de las nieves, y es que le prometí a mi hija que iríamos a pescar en estas vacaciones y antes de que acaben, cumplí mi promesa si no me pegan en casa ya saben como es la cosa....
En fin, nos pusimos nuestra ropa y equipo de carácter (un par de cañas de servistar, una gorra ella y un puro yo) y listo; pero cuando estábamos a punto de zarpar, tube que preguntar por el mejor lugar para estas tareas y localicé ipso facto (osease en chinga) al wevodiestro el cual sin pensarlo se ofreció de guia de pesca (se ve que ya no aguantaba a su vástago
Ya en el muelle listos para zarpar nos preguntamos quien sabia armar las cañas de pescar y de nueva cuenta tuvimos que preguntar y asi fue como se nos unió Cristian y esposa, para completar la tripulación de esta peligrosa aventura.
Bueno e aquí la primera de las fotos.
El tripulante Raúl preparando las artes de pesca.

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